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¿Cómo afecta la desdolarización a la hegemonía de EE.UU.?

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El término desdolarización hace referencia al proceso por el cual economías, tanto emergentes como desarrolladas, reducen su dependencia del dólar estadounidense en transacciones internacionales, reservas y contratos financieros. Durante décadas, el dólar ha funcionado como la principal divisa de reserva mundial, facilitando el comercio global y otorgando una importante ventaja a Estados Unidos. Esta hegemonía monetaria ha consolidado a EE.UU. como un eje central en el sistema financiero internacional.

A lo largo de los años recientes, varios elementos han promovido iniciativas de desdolarización lideradas por grandes economías como China, Rusia y, en menor grado, algunas regiones de Oriente Medio, África y América Latina. Este fenómeno conlleva significativas consecuencias para la supremacía política, económica y estratégica de Estados Unidos, y sus efectos ya son evidentes en distintos sectores.

Razones para el movimiento de desdolarización

Las razones que estimulan la desdolarización son variadas y multidimensionales. Destacan las siguientes:

1. Buscando soberanía financiera: los países que promueven la desdolarización suelen percibir el dominio del dólar como una vulnerabilidad. Al depender del dólar, quedan expuestos a sanciones, congelamiento de activos y otras medidas coercitivas impuestas por el gobierno estadounidense. Ejemplos recientes incluyen el bloqueo de reservas rusas tras la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas a Irán y Venezuela.

2. Estrategias geopolíticas y rivalidades: potencias como China y Rusia han impulsado activamente acuerdos bilaterales que eliminan el dólar como medio de intercambio, buscando fortalecer monedas como el yuan o el rublo y construir una arquitectura financiera menos dependiente de Occidente. Un ejemplo clave es la red de acuerdos de swap de divisas que el Banco Popular de China ha establecido en más de 30 países.

3. Variedad en las reservas: de acuerdo con información del Fondo Monetario Internacional, el porcentaje de reservas globales en dólares ha caído del 71% en 1999 a menos del 59% en 2023. Muchos bancos centrales actualmente colocan su capital en oro, euros, yuanes o incluso criptomonedas como métodos de protección ante inestabilidades del dólar.

4. Necesidades comerciales y tecnológicas: el crecimiento de plataformas alternativas al sistema SWIFT (como el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China) facilita transacciones internacionales sin pasar por mecanismos controlados por EE.UU.

Influencia directa sobre la hegemonía de Estados Unidos

La supremacía de Estados Unidos está intrínsecamente vinculada al predominio del dólar. Esta situación le confiere una habilidad singular para financiar sus déficits a bajo costo, aplicar sanciones efectivas y conservar una influencia desmesurada sobre los flujos financieros internacionales.

Cambios en el financiamiento del déficit

El poder que da la impresión de dólares posibilita a EE.UU. cubrir significativos déficits fiscales sin enfrentar al instante los serios efectos inflacionistas que otros países experimentarían. Si los bancos centrales y fondos soberanos prosiguen diversificando y disminuyendo el dólar en sus reservas, el Tesoro estadounidense podría enfrentar mayores tasas de interés y demandas de mejores rendimientos, incrementando el costo de la deuda tanto nacional como internacional.

Pérdida de herramientas de influencia política

Con la disminución del uso del dólar a nivel mundial, las sanciones impuestas por Estados Unidos pierden efectividad. En la práctica, si las naciones sancionadas logran realizar transacciones comerciales e inversiones utilizando otras monedas o sistemas financieros, la eficacia de estas sanciones se ve reducida. El ejemplo de Rusia es ilustrativo: después de las sanciones impuestas por el Occidente en 2022, una porción considerable de su intercambio de hidrocarburos se realizaba en monedas nacionales o en yuanes, lo que redujo la presión financiera directa sobre Moscú.

Facilitación de la multipolaridad financiera

La transición hacia un sistema de múltiples monedas y mecanismos de pago internacional erosiona la unipolaridad estadounidense. Esto se evidencia en instituciones como el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que lanzó líneas de crédito en monedas distintas al dólar. El creciente comercio entre Brasil y China en reales y yuanes, sin pasar por dólares, es otro ejemplo ilustrativo de este fenómeno.

Estudios de caso: China, Rusia y los BRICS

China ha articulado una estrategia coherente de internacionalización del yuan, formalizada en programas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), que utiliza multimonedas y promueve activos financieros denominados en yuan. El lanzamiento de bonos del gobierno chino en mercados extranjeros y la provisión de swap lines son instrumentos que fortalecen su capacidad de negociación y reducen riesgos relacionados con el dólar.

Rusia, tras las sanciones derivadas del conflicto con Ucrania, aceleró la desdolarización de su economía. El Banco Central ruso duplicó sus reservas en oro y estableció acuerdos con China, India y Turquía para comerciar en monedas locales. El éxito parcial de estas políticas permite que el gobierno mantenga cierto grado de resiliencia ante la presión financiera occidental.

BRICS, como grupo, debate el desarrollo de una moneda única con el objetivo de simplificar el comercio entre sus miembros, sin depender del dólar. Aunque este proceso es complicado y enfrenta obstáculos técnicos y políticos, su progreso muestra la determinación de estas naciones de cuestionar el sistema financiero vigente.

Visión para el futuro y retos emergentes

Aunque el proceso de desdolarización avanza, el dólar continúa siendo la moneda de reserva más destacada a nivel mundial y la más empleada en el comercio internacional (alrededor del 80% de las transacciones globales, de acuerdo con SWIFT). La inercia de las instituciones, los profundos mercados financieros en Estados Unidos y la confianza en la solidez del sistema refuerzan su dominio.

Sin embargo, si continúa el ritmo actual de desdolarización, es probable que los Estados Unidos dejen de gozar poco a poco de ciertos beneficios que han tenido desde el periodo de postguerra. Esto abriría oportunidades para establecer nuevos centros financieros alternativos, lo que resultaría en un cambio significativo en el paradigma de la gobernanza económica global.

El fenómeno de la desdolarización marca el inicio de una era caracterizada por mayor competencia monetaria, innovación en mecanismos de pago e inevitable incertidumbre regulatoria, conformando un escenario donde la hegemonía estadounidense, aunque no desaparece, sí experimenta un progresivo replanteamiento de sus bases históricas.

Por Javier Montoro

Especialista en Internacionales

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